miércoles, 12 de septiembre de 2012

SEIMIEIRA DE VILAGOCENDE


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Galicia es tierra de mil ríos, ríos que son la sangre y las venas de nuestra tierra y que durante siglos han dado forma a nuestra geografía. Parte de la cultura gallega surge de la unión entre el pueblo y el aprovechamiento de ese agua para poder realizar las más diversas labores. El agua, la piedra y la naturaleza forman en Galicia lugares únicos e incomparables.




 Uno de esos lugares se encuentra aquí, en Fonsagrada, en la "fuente sagrada", de donde viene el topónimo que da origen al nombre del concello. "Fervenza", "Cadoiro", "Cachón", "Seimeira", todos son topónimos empleados para designar un salto o cascada de agua. Según la comarca se emplea un determinado nombre. En Lugo, en las zonas del Courel y los Ancares, el último es el más utilizado. Aquí se encuentra uno de los saltos más hermosos y fascinantes de Galicia, llegando a superar en altura al Cadoiro do Toxa, en Silleda. Se trata de la conocida como Seimeira de Vilagocende, un salto de agua de 50 metros de caída vertical que forma el Río Porteliña
El río Porteliña nace en A Serra do Hospital, junto a picos que superan los 1000 m de altura, como Lagoseca de 1108 m. Pronto de encaja en un estrecho valle rodeado de montes de gran altura, a una profundidad de 500 m sobre las cotas altas. Antes de entregar sus aguas al Río Lamas, afluente del Suarna y este del Navia, discurre entre los Montes de Vilarón (791 m) y el Monte do Ruibal (785 m). Es aquí, donde una fractura de roca que atraviesa el valle de Norte a Sur, produjo una pared rocosa vertical de más de 50 m, en donde el río Porteliña no tiene más remedio que"saltar" dicha fractura para formar el salto de agua más espectacular de Lugo y quizás de Galicia.


Para llegar a la cascada basta con llegar a la población de Fonsagrada y después de la plaza del pueblo en dirección a Navia coger a la derecha en dirección al valle del río Lamas. La pista por la que se accede a la fervenza está poco después de O Fito y antes de llegar a Vilagocende. Pasaremos por la Iglesia de A Virxe do Sagrado Corazón y a unos doscientos metros tendremos la señal que nos indica la "saimeira". Dejaremos el coche aquí y disfrutaremos del paisaje del valle y de la vegetación propia de estos parajes con la presencia de centenarios castaños y otras especies autóctonas. A un poco más de 1 km llegaremos a uno de los lugares más mágicos de Galicia. Una pasarela de madera nos conducirá casi hasta los pies de la fervenza, que se encuentra acondicionada con alguna mesa, banco y una fuente, así como un puente de madera que da acceso a la otra ribera donde se encuentran los restos de un viejo molino de piedra.
Sin duda, un lugar que todos deberíamos conocer y conservar para siempre.

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