jueves, 22 de octubre de 2009

Las escuelas unitarias están al borde de la extinción al cerrarse cuatro este año






La Consellería de Educación cerrará cuatro escuelas unitarias en la provincia de Lugo para el próximo curso. El municipio más afectado es el de A Fonsagrada, donde dejarán de funcionar las existentes en O Carballido y Vilardíaz, cuyos niños pasarán al colegio público ‘Santa María’, ubicado en la capitalidad. También desaparecen las de Santo Adrao, en Lourenzá, cuyos alumnos se incorporarán al colegio público ‘Juan Rey’ de Vilanova, y la de Zanfonga, que cursarán sus estudios en el CEIP ‘Uxío Novoneyra’ de Pedrafita. En todos los casos, el cierre viene motivado porque la matrícula bajó de los cinco alumnos, que se matricularán en el centro más cercano.

A estas clausuras se suma la unificación de los colegios públicos ‘Rivera Casás’ y ‘Galdín’ de San Cibrao en el que será CEIP número dos de Cervo.

Si los colegios arreglan la caída de matrícula con la supresión de aulas, las escuelas unitarias agrupadas en parroquias corren peligro de extinción. En la actualidad tan sólo quedan tres dedicadas a educación infantil en la provincia, las de Vieiro en Viveiro, Vilaronte en Foz y Sisoi en Cospeito. Otras perviven como centros de infantil y primaria, como son los casos de Doirás y Donís, con sólo seis niños el curso pasado, en Cervantes y Moncelos, que tuvo siete, en Abadín. Subsisten pequeños colegios rurales en Belesar (Vilalba), Baamonde (Begonte) y Currelos (O Saviñao) y Lousada (Guntín).

En el conjunto de Galicia serán 23 los centros cerrados, todos ellos unitarios y ubicados fuera de las grandes ciudades, con la excepción del colegio de Pedralonga-Palavea, en A Coruña, provincia en donde dejarán de funcionar nueve centros, a los que se suman siete de Pontevedra y tres de Ourense.

El curso pasado ya se cerraron en Lugo las escuelas infantiles de Gaibor (Begonte), Láncara, que fue la última de la comarca sarriana, Oleiros (Vilalba) y Xunqueira (Viveiro), así como el colegio de Landrove, en Viveiro, que hasta el año pasado era el municipio con más centros de este tipo.

A Fonsagrada
Los niños fonsagradinos son los que se verán obligados a recorrer mayores distancias. Los pequeños que acuden a la escuela de Carballido recorrerán veinte kilómetros para acudir a su nuevo colegio. El núcleo se encuentra a 25 kilómetros de A Pontenova, población con la que sus vecinos mantienen también una relación estrecha. El alcalde de A Fonsagrada, Argelio Fernández Queipo (PSOE), confía en que todos los pequeños acudan al centro de educación infantil y primaria de la localidad, «que é onde terán transporte escolar e comedor».

En el caso del centro de ‘Vilardíez’, se pasó de cinco a tres escolares, algunos de los cuales tendrán que recorrer 17 kilómetros en autobús.

El regidor de Pedrafita, José Luis Raposo (PSOE), agradece el esfuerzo hecho por los profesores en la escuela unitaria de Zanfonga, «pero eran moi poucos nenos e coido que terán máis facilidades para estudiar en Pedrafita, onde xa poderán integrarse dende pequenos. Tamén contarán con mellores instalacións deportivas».

Raposo recalca las ventajas de la agrupación. «A caída de alumnos foi vertixinosa nos últimos quince anos. Cando cae a poboación non hai máis remedio que agruparse. É o eterno problema que estamos a vivir os concellos da Montaña», arguyó.

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