lunes, 26 de octubre de 2009

Las bajas se desploman en Lugo por el temor al despido en plena crisis




La crisis ha tenido, también en Lugo, un efecto que se percibe en numerosas provincias: la reducción en las solicitudes de bajas laborales. Entre enero y agosto (último mes del que la Consellería de Sanidade proporciona datos), los lucenses pidieron 2.013 bajas menos que en el mismo período del año pasado.
Teniendo en cuenta la diferencia de población activa en la provincia entre uno y otro año, se podría pensar que ésa es la causa que explica en realidad esa diferencia. Sin embargo, la cifra de trabajadores protegidos por la Seguridad Social o, como especifica el Sergas, trabajadores susceptibles de solicitar la Incapacidad Temporal por Enfermedad no cambió, en ambos casos fue de 130.434.
Los sindicatos CIG y UGT coinciden en que el miedo al despido está detrás del hecho de que algunos trabajadores renuncien a derechos laborales básicos, como puede ser el de solicitar una baja por enfermedad. Por su parte, el representante de Fecoma, la sección de construcción de CC.OO., José Manuel Brea dice no percibir algo así.
Su homólogo en UGT, Carlos García, puntualiza que los casos en los que los trabajadores renuncian a bajas serían, por ejemplo, ante una gripe, algo que impide cobrar los primeros tres días y que reduce posteriormente el sueldo al 70%, no a casos en los que la enfermedad imposibilita de toda forma desempeñar el trabajo. En todo caso, los sindicalistas apuntan que esta reducción no implica que anteriormente se hiciera un uso fraudulento de las bajas, sino a un esfuerzo extra del trabajador cuanto le es posible por miedo a quedarse sin empleo.
Christian López Carmona, de la federación de alimentación y transporte de la CIG, señala que, «en certos casos, nos que os contratos son curtos ou en actividades determinadas, pode dicirse que unha baixa e case unha garantía de despido; as empresas botan ao traballador, aínda que despois se recoñeza a improcedencia do despido».
Más largasPese a la disminución de bajas, sí parece que las que finalmente se solicitaron este año fueron más largas que las del pasado.
Así se explica que, con menos peticiones de incapacidad temporal, los días de bajas activas no sólo se mantengan sino que se superen un poco en el 2009. Frente a los 2.008.411 del pasado ejercicio, son 2.043.000 los días de bajas activas en este. En el pasado ejercicio fueron 29.333 las personas que iniciaron una baja, entre enero y agosto del 2009, 19.568.

La despoblación de la galicia rural





Uno de cada cinco gallegos que tiene más de 65 años vive solo


De cada cinco gallegos mayores de 65 años, uno vive completamente solo. El dato estadístico se traduce en unos 120.000 gallegos que no le dicen nada a nadie cuando se van a dormir cada noche. De ellos, en torno a un 30% viven en el medio rural, en un entorno difícil, con pocos servicios y que, con los años, ha generado uno de los hábitats más aislados de toda Europa, singularmente en las provincias de Ourense y el interior de Lugo, que ofrecen datos de densidad poblacional y dependencia senil prácticamente insólitos en todo el continente.
La dinámica demográfica ha convertido a esta generación en los últimos centinelas de municipios enteros. Encastillados en viviendas que nadie volverá a habitar, se ven envueltos en muchos casos en una espiral de aislamiento que los aleja, no ya de las redes sociales, sino incluso de servicios básicos. Actualmente, la ayuda a domicilio, que en muchos casos es el único lazo de estos mayores con el resto del mundo, atiende a unas 10.000 personas y necesitaría, para dar una cobertura adecuada, multiplicarse por tres.
«Hacen falta más ayudas y más profesionales», exige el doctor Andrés Vázquez, presidente de la Sociedad Gallega de Geriatría, entidad que eleva a 350.000 el número de personas mayores en Galicia que viven solas o acompañadas por alguien de más de 70 años. Vázquez llama también la atención sobre el hecho de que, pese a la lenta mejora en la dotación de servicios de ayuda a domicilio en el medio rural, muchos de estos mayores están sometidos a una espiral de soledad que afecta gravemente a las de ya de por sí duras condiciones en las que viven.
Copago
El lento desarrollo de la ley de dependencia no ayuda a mejorar las condiciones de vida de los mayores que viven solos, quienes además deben asumir el copago de los servicios de ayuda, cuando acceden a ellos. La comida y dos horas semanales de asistencia tienen un coste en torno a los 120 euros, muchas veces sobre pensiones mínimas, especialmente abundantes en el medio rural.
«Es verdad que el presupuesto para servicios sociales ha crecido -reflexiona el doctor Vázquez-, pero en total suma 450 millones. En Sanidad son más de 4.000 y, en Educación, 3.500». La Sociedad Gallega de Geriatría considera necesario un plan que permita duplicar el servicio de teleasistencia y los centros de día a corto plazo y el incremento de la ayuda a domicilio hasta cubrir al 3% de los mayores de 65 años en un plazo de seis años.
Pese al incremento paulatino de la ayuda a domicilio, los expertos demandan una mayor versatilidad y compromiso en la atención a los mayores que viven solos para paliar no solo las carencias materiales más perentorias, sino también para ofrecer algunas alternativas para personas que pasan solas la mayor parte de su tiempo.
La resistencia de muchos a abandonar su casa de siempre
Pese a la falta de plazas en residencias para mayores, muchos jubilados que viven solos, incluso con algún grado de dependencia, rehúsan vehementemente abandonar su casa para ir a vivir con los hijos o para ingresar en algún centro especializado. Pese a la soledad que soportan, prefieren la libertad que les proporciona vivir en su propia casa. De hecho, los programas de ayuda a domicilio responden a esa situación, agravada por la dispersión poblacional que los hace más gravosos por los largos y difíciles desplazamientos.
En cualquier caso, los expertos consideran que las plazas en residencias no deberían exceder al 3,5% de la población y convertirse en la última estación del sistema de protección social para los mayores, siempre y cuando funcionen adecuadamente las redes de apoyo para aquellos que viven solos.

Enfermos de soledad





La lenta mejora de la ayuda a domicilio apenas palía el principal dolor de los abuelos del medio rural: vivir sin compañía

Niebla y frío de otoño en Naraxa, en el corazón de A Fonsagrada. A la casa de Pastor se accede pisando algunas uvas que aún caen de la parra que protege el patio: «Non as collo. Antes facía viño. Agora xa non. Polo meu fillo» . Pastor tiene 73 años y dos hijos. Uno vive en A Fonsagrada -«Ten alí o seu traballo e o seu piso»- y el otro está con él. Va a cumplir los 40 con una discapacidad mental que le exige una medicación estricta y prohibición radical de alcohol. De ahí las uvas abandonadas. En el comedor, con todas las sillas sobre la mesa, bajo la foto de la boda y la imagen aérea de la casa y la finca, lucen limpísimas las tablas del suelo: «Ven unha rapaza dúas horas á semana» explica mientras Carlos, el repartidor, introduce en la nevera vacía las bandejas con la comida semanal para los dos. A Pastor, mientras cuenta como son sus días, le sale la tristeza por todas partes y se le rompe cuando le pregunto cuánto tiempo lleva viudo.
-Vinte e sete meses. Cambioume toda a vida.
«Nada que facer»
El aislamiento en el que vive esta familia es relativo. A Naraxa llega cada semana el pescadero y el panadero, varias veces. Además, Pastor está integrado en un club que organiza excursiones a distintos puntos de Galicia; sube con alguna frecuencia al pueblo en su propio coche, se relaciona con algunos familiares que viven en el concello, pero no tiene dudas sobre qué es lo que lleva peor, la soledad: «Pero contra eso xa non hai nada que facer».
Consuelo, una vecina que vive a doscientos metros, también se queja de la soledad. Tiene 78 años, un hijo que vive en Lugo con su familia y un montón de problemas de salud.
-¿Cuántas pastillas toma?
-Seis pola mañá... tres ao mediodía... o simtron na merenda e tres máis pola noite.
Camina despacio pero decidida por la cocina, tan limpia como la casa de Pastor. Consuelo, pese a la tonelada de achaques que arrastra, tiene el café preparado para la visita semanal del repartidor de Xantar na Casa , el programa de servicio a domicilio de la Xunta que reparte semanalmente la comida a más de mil usuarios en 161 concellos. «Facemos algo máis que repartir -cuenta Carlos, a quien acompañamos en la ruta-. Intentamos estar ao menos dez minutos coa xente, comprobamos que a nevera e o microondas van ben. Eles agradecen moito ese tempiño».
El café semanal
Consuelo lo celebra siempre con un café, que hoy se ha multiplicado. Y eso que la comida, dice, no le gusta. Normal, es de régimen. Pero con ella ha conseguido mantener a raya el azúcar, el colesterol y compañía. Pese a ello, la simpática abuela guarda una tocineta en la nevera.
Su vida es la tele, un paseo por la tarde a prueba de lluvia con una vecina y la llamada diaria de su hijo, como cada noche. Y mañana, lo mismo. Igual que pasado. Solo el repartidor de la comida y la visita de la asistenta rompen la línea continua. Y eso bien vale un café.
Consuelo expone el discurso de todos. Claro que su hijo quiso llevarla con él. Pero no se adapta; haría cualquier cosa por no ir a Lugo: «Vanse os tres a traballar e, todo o día alí ¿qué fago?». Ella resistirá en su casa con las cuatro gallinas, el gallo y el gato hasta que no haya más remedio. Y allí queda Consuelo, esperando el verano, cuando regresan todos a la aldea y el mundo es como antes, cuando era más feliz.
Última parada en Maderne, en casa de Vicente, el abuelo integrado, el usuario perfecto. Vive solo, pero la aldea es grande; tiene casi cuarenta casas aunque no todas ocupadas. Vicente, con 88 años, nos recibe hecho un pincel. Arreglado y afeitado. Hasta hace un año cocinaba todos los días, pero ahora que le traen la comida a casa y se la limpian, se arregla mejor.
Al tanto de todo
Tiene cuatro hijos y hasta dos bisnietos, todos en Barcelona, donde viaja dos veces al año; juega todos los días la partida con sus vecinos, da largos paseos y nunca le falta con quien ir cuando sube al pueblo al médico o a la feria. Además, hace tiempo que es uno de los usuarios del servicio de teleasistencia, así que lleva siempre una pulsera que lo pone inmediatamente en contacto con un servicio de emergencias. «Nunca me fixo falta. Bueno, unha vez pola noite dinlle ao botón sin querer e me chamaron deseguida».
Lleva 17 años viudo y está al tanto de todo, de Touriño y de Feijoo y de lo que pasa en el pueblo, por supuesto.
-Habrá muchos hombres viudos por aquí.
-E mulleres.
-Y en 17 años ¿no le dio por rondar a ninguna?
Vicente sonríe y baja la vista:
-Agora son as mulleres as que rondan aos homes.
«Eu non son un solitario», dice muy serio Vicente. Y pese a la red social de la que aún disfruta y la ayuda a domicilio, cuando le pregunto que es lo que más echa de menos, no lo duda y responde igual que todos: «Compañía».

jueves, 22 de octubre de 2009

«Mi hijo pasará una hora en el transporte escolar»





La madre de Marcos Murias Pérez, un niño de cuatro años de la localidad fonsagradina de A Trapa, ya se temía lo peor el año pasado cuando la escuela unitaria de Vilardíaz se quedó con solo cinco alumnos. Al final pudo mandar allí a su hijo, pero este año ya no lo podrá hacer porque el número de escolares se ha reducido a tres y ya le han anunciado el cierre de la escuela. El curso que viene el pequeño Marcos tendrá que ir al CEIP de A Fonsagrada.
-¿Qué es lo peor del cambio de centro?
-La escuela de Vilardíaz está a siete kilómetros, y el colegio de A Fonsagrada, a 17. Pero más que la distancia, lo grave es que mi hijo va a pasar una hora en el autobús escolar, además de tener que hacer un transbordo en A Fonsagrada. Otro tema que me preocupa es que el comedor del CEIP de A Fonsagrada está fuera del centro, y ya se sabe el tiempo que tenemos por aquí.
-¿Tendrá que madrugar más?
-Tendrá que levantarse a las ocho para coger el autobús a las nueve menos cuarto.

Las escuelas unitarias están al borde de la extinción al cerrarse cuatro este año






La Consellería de Educación cerrará cuatro escuelas unitarias en la provincia de Lugo para el próximo curso. El municipio más afectado es el de A Fonsagrada, donde dejarán de funcionar las existentes en O Carballido y Vilardíaz, cuyos niños pasarán al colegio público ‘Santa María’, ubicado en la capitalidad. También desaparecen las de Santo Adrao, en Lourenzá, cuyos alumnos se incorporarán al colegio público ‘Juan Rey’ de Vilanova, y la de Zanfonga, que cursarán sus estudios en el CEIP ‘Uxío Novoneyra’ de Pedrafita. En todos los casos, el cierre viene motivado porque la matrícula bajó de los cinco alumnos, que se matricularán en el centro más cercano.

A estas clausuras se suma la unificación de los colegios públicos ‘Rivera Casás’ y ‘Galdín’ de San Cibrao en el que será CEIP número dos de Cervo.

Si los colegios arreglan la caída de matrícula con la supresión de aulas, las escuelas unitarias agrupadas en parroquias corren peligro de extinción. En la actualidad tan sólo quedan tres dedicadas a educación infantil en la provincia, las de Vieiro en Viveiro, Vilaronte en Foz y Sisoi en Cospeito. Otras perviven como centros de infantil y primaria, como son los casos de Doirás y Donís, con sólo seis niños el curso pasado, en Cervantes y Moncelos, que tuvo siete, en Abadín. Subsisten pequeños colegios rurales en Belesar (Vilalba), Baamonde (Begonte) y Currelos (O Saviñao) y Lousada (Guntín).

En el conjunto de Galicia serán 23 los centros cerrados, todos ellos unitarios y ubicados fuera de las grandes ciudades, con la excepción del colegio de Pedralonga-Palavea, en A Coruña, provincia en donde dejarán de funcionar nueve centros, a los que se suman siete de Pontevedra y tres de Ourense.

El curso pasado ya se cerraron en Lugo las escuelas infantiles de Gaibor (Begonte), Láncara, que fue la última de la comarca sarriana, Oleiros (Vilalba) y Xunqueira (Viveiro), así como el colegio de Landrove, en Viveiro, que hasta el año pasado era el municipio con más centros de este tipo.

A Fonsagrada
Los niños fonsagradinos son los que se verán obligados a recorrer mayores distancias. Los pequeños que acuden a la escuela de Carballido recorrerán veinte kilómetros para acudir a su nuevo colegio. El núcleo se encuentra a 25 kilómetros de A Pontenova, población con la que sus vecinos mantienen también una relación estrecha. El alcalde de A Fonsagrada, Argelio Fernández Queipo (PSOE), confía en que todos los pequeños acudan al centro de educación infantil y primaria de la localidad, «que é onde terán transporte escolar e comedor».

En el caso del centro de ‘Vilardíez’, se pasó de cinco a tres escolares, algunos de los cuales tendrán que recorrer 17 kilómetros en autobús.

El regidor de Pedrafita, José Luis Raposo (PSOE), agradece el esfuerzo hecho por los profesores en la escuela unitaria de Zanfonga, «pero eran moi poucos nenos e coido que terán máis facilidades para estudiar en Pedrafita, onde xa poderán integrarse dende pequenos. Tamén contarán con mellores instalacións deportivas».

Raposo recalca las ventajas de la agrupación. «A caída de alumnos foi vertixinosa nos últimos quince anos. Cando cae a poboación non hai máis remedio que agruparse. É o eterno problema que estamos a vivir os concellos da Montaña», arguyó.

La reserva Eo-Oscos-Terras de Burón recibirá 350.000 euros este año





04/09/2009 - Pilar G. Cheda / El Progreso (Lugo)
Los siete municipios gallegos incluidos en la reserva de la biosfera Eo-Oscos-Terras de Burón recibirán antes de fin de año un total de 350.000 euros para actuaciones de promoción y mejora de su entorno. La Subdirección Xeral de Espazos Naturais e Biodiversidade, dependiente de la Consellería de Medio Rural, ha retomado el plan de promoción iniciado por el Gobierno bipartito en colaboración con el Ejecutivo central y prevé que en lo que queda de año se puedan concretar gran parte de las actuaciones.
Cada uno de los ayuntamientos que conforman la reserva de la biosfera —Baleira, A Fonsagrada, Negueira de Muñiz, Ribeira de Piquín, A Pontenova, Trabada y Ribadeo— podrá recibir un máximo de 50.000 euros, que se destinarán a actuaciones de promoción, señalización, desarrollo sostenible y conservación natural.
En los últimos días, el subdirector xeral de Espazos Naturais e Biodiversidade, Rogelio Fernández, ha iniciado los contactos con los alcaldes afectados para solicitarles su colaboración y concretar el programa de inversiones. El objetivo es evaluar cuanto antes las necesidades de cada municipio y programar las actuaciones para que puedan estar rematadas antes del 31 de diciembre, fecha en la que se dará por finalizado el convenio.
Medio millónEl plan subvencionado por la Consellería de Medio Rural y el Ministerio de Medio Ambiente contempla una inversión total de medio millón de euros en los siete municipios lucenses de la reserva Eo-Oscos-Terras de Burón. De esta partida, un máximo de 350.000 euros se destinará a actuaciones que propongan los gobiernos locales de cada municipio y los 150.000 euros restantes irán a parar a otros planes de actuación conjunta en el espacio de la reserva.
El convenio propuesto por la Xunta de Galicia a los ayuntamientos contempla la posibilidad de subvencionar planes de promoción de la reserva de la biosfera, incluyendo actuaciones de señalización y mejora del entorno, entre otras. También son susceptibles de ayuda las iniciativas de carácter transversal para promover futuras actuaciones en el entorno.
Este programa de inversiones pretende contribuir a preservar la biodiversidad y dar a conocer los valores naturales de los municipios que vertebra el río Eo, que los han hecho merecedores de la distinción de reserva de la biosfera por parte de la Unesco.
Esfuerzo compartidoEste espacio natural comprende los siete municipios lucenses citados y otros tantos asturianos —Castropol, Vegadeo, San Tirso de Abres, Taramundi, Villanueva de Oscos, Santa Eulalia de Oscos y San Martín de Oscos—. El plan de inversión beneficia por igual a ambas comunidades y supondrá en total una inversión de un millón de euros.
La partida se distribuirá a partes iguales entre Galicia y Asturias, es decir, 500.000 euros para los siete municipios gallegos que integran la reserva de la biosfera y otros tantos para los siete asturianos.

Vicente Fernández recibe un cálido homenaje de compañeros y vecinos





A MONTAÑA
Vicente Fernández recibe un cálido homenaje de compañeros y vecinos

13/09/2009 - Pilar G. Cheda / El Progreso (A Fonsagrada)
Vicente Fernández, el herrero de la Porteliña, recibió este sábado un cálido homenaje de sus vecinos y compañeros de profesión, que se reunieron para reconocer su trayectoria profesional y su contribución a la conservación del oficio.
Vicente Fernández, experto en trabajo con mazo hidráulico, fue reconocido públicamente como maestro de herreros, un título que ya hace años le dio la experiencia, pero que ayer su gremio le quiso ratificar.
Los actos, conducidos por la periodista Xiana Arias, se desarrollaron al largo de la tarde y remataron con una cena en el restaurante Cantábrico.
Pegerto Saavedra, catedrático de Historia Moderna de la Universidade de Santiago, ofreció una ponencia sobre el trabajo del hierro en la zona de Burón en las edades moderna y contemporánea, mientras Xoán Carmona, catedrático de Historia Económica, habló de las ferrerías y mazos de la montaña luguesa entre los siglos XVIII y XX.
Uno de los momentos más emotivos llegó de la mano de Pablo Quintana, etnógrafo que repasó la vida de Vicente de la Porteliña ante sus paisanos y amigos.
Después, el herrero recibió de manos del vicepresidente de la Diputación, Antón Bao, el regalo de sus compañeros de profesión, que hicieron para él una serie de cuchillos siguiendo su estilo, pero con la huella personal de cada uno de los artesanos que participaron en la organización del acto.
Las piezas quedaron enmarcadas en un cuadro con una praca conmemorativa en la que se pode leer: "Nuestras manos son nuestras, me agarra el cuchillo. El V es un oficio", en referencia al serlo que Vicente imprime a sus creaciones.
O Concello de la Fonsagrada lo obsequió, a su vez, con una reproducción de la fuente que da nombre a la localidad.
Los actos de la tarde remataron con la actuación de Os Frebudos, que interpretaron romances de ciego de la comarca de la Fonsagrada, y Daniel O Pando, que tocó la trompa.